Curling: conoce más sobre este deporte sobre hielo

Curling: conoce más sobre este deporte sobre hielo

“Lanzar piedras sobre el hielo”. Esta es la forma más básica de definir uno de los deportes más exóticos y desconocidos de los Juegos Olímpicos de Invierno: el curling. Este juego consiste en deslizar unas piezas de granito de 20 kilogramos por una pista helada hacia una diana en el suelo, combinando precisión y trabajo en equipo. Conocido como el “ajedrez sobre hielo”, su práctica se registra desde hace medio milenio en el norte de Gran Bretaña. Aunque su popularidad en España aún es limitada, el número de practicantes se ha multiplicado en las últimas dos décadas.

Orígenes y evolución histórica del curling

Las primeras manifestaciones del curling se remontan al siglo XVI en Escocia, donde su práctica rudimentaria quedó documentada en grabados y pinturas de la época. Inicialmente se utilizaban rocas extraídas de los ríos, que se pulían para facilitar su deslizamiento por el hielo.

El nombre de este deporte deriva del verbo escocés curr, que significa “producir un pequeño ruido”, debido al sonido generado por las piedras al recorrer la pista. Por este motivo, antiguamente se le conocía como “the roaring game” (el juego rugiente).

En 1716 se constituyó oficialmente el Kilsyth Curling Club en Escocia, considerada la asociación más antigua dedicada a este deporte, lo que demuestra su temprana notoriedad en dicho país. Entre los siglos XVIII y XIX, la emigración escocesa extendió la práctica del curling a varias colonias británicas, haciéndose popular en Canadá, Australia y Nueva Zelanda. De hecho, el Royal Montreal Curling Club de Canadá, fundado en 1807, se convertiría en el primer club de cualquier deporte fundado en Norteamérica.

En el siglo XX, con la expansión de esta práctica por toda Europa, China, Japón y Corea del Sur, se creó el Campeonato Mundial de Curling, que se desarrolla anualmente desde 1959, y el Campeonato Europeo de Curling, con igual frecuencia desde 1975. En los Juegos Olímpicos de Invierno, fue incluido como deporte oficial a partir de la edición de 1998, que tuvo lugar en Nagano, Japón.

El curling cuenta con un organismo rector, la Federación Mundial de Curling, fundada en 1966 con sede en Perth, Escocia.

¿Cómo se juega?

El objetivo del curling es lanzar una piedra de granito sobre una pista de hielo de 45 metros de largo y 5 de ancho hacia una diana llamada “casa” (house), intentando que quede lo más cerca posible del centro. La casa está compuesta por tres anillas y un círculo central llamado “botón” (button). La piedra que termine la ronda más cerca al botón asegura al menos un punto para su equipo.

Tras el lanzamiento de la piedra por un jugador (curler), dos compañeros barren la pista con dos escobas o cepillos (brooms) para controlar la trayectoria del objeto hacia la casa. El uso de la escoba se debe a que las características de la pista -que está hecha de hielo artificial con gotas de agua salpicadas, que al congelarse forman pequeñas protuberancias en la superficie- hacen que la piedra pierda velocidad en su trayectoria. Barrer el hielo permite que este sea más resbaladizo, lo que facilita el desplazamiento de la piedra y otorga cierto control sobre la dirección de sus movimientos.

Una partida de curling enfrenta a dos equipos en 10 entradas o períodos (ends), en los cuales cada bando lanza 8 tiros. En la modalidad tradicional, los equipos están compuestos por cuatros integrantes con roles específicos. El “lead” es el jugador que tira las dos primeras piedras, y el “second” se encarga de la tercera y la cuarta. Ambos deben barrer los lanzamientos del resto de sus compañeros. La quinta y la sexta piedra son lanzadas por el “vice-skip”, quien además debe barrer a los dos primeros jugadores. Por su parte, el “skip”, que es el capitán, se encarga de lanzar las dos últimas piedras y dirigir las estrategias del equipo durante la partida.

Existen también otras dos variantes del curling, menos practicadas. Una de ellas es la de dobles mixtos (doubles curling), con equipos de dos personas (un hombre y una mujer), donde se lanzan 5 piedras por cada bando en 8 entradas. La otra variante es el wheelchair curling, que es una adaptación para atletas discapacitados en sillas de ruedas.

El sistema de puntuación del curling es muy sencillo. Al final de cada entrada, el equipo con la piedra más cercana al botón recibe un punto, y puede sumar otro punto por cada una de sus otras piedras que terminen ubicadas en mejor posición que todas las del rival. En caso de no ponerse de acuerdo, los jugadores pueden solicitar un instrumento de medición para determinar la distancia de las piedras hacia el botón. Al finalizar la última entrada, se suman los puntos y se decreta un ganador, y en caso de empate se juega una entrada extra (extra-end).

Como curiosidad, vale la pena señalar que los jugadores llevan zapatos deslizantes y de agarre. O sea, uno de los zapatos tiene una suela resbaladiza y el otro posee una mayor adherencia, lo que permite que el curler, con el entrenamiento adecuado, pueda desplazarse por el hielo y mantener la estabilidad al mismo tiempo.

Competencias internacionales

En los torneos internacionales se encuentra uno de los principales atractivos del curling para sus seguidores. En el Campeonato Mundial, el seleccionado de Canadá ha sido el equipo nacional más condecorado con abrumadora diferencia. Entre torneos masculinos y femeninos, el país con la bandera de la hoja de arce acumula 54 medallas de oro, 22 de plata y 18 de bronce. Le siguen Suecia y Suiza, con 21 y 12 títulos respectivamente.

En las Olimpiadas de Invierno, desde Nagano (1998) hasta la actualidad, el combinado canadiense se erige también como el máximo ganador, con 6 preseas doradas. Completan el podio las selecciones de Suecia (4) y Reino Unido –que incluye a Escocia- (3).

A nivel de clubes, el formato de las competiciones es diferente al de otros deportes en equipo. Más allá de la existencia de organizaciones dedicadas exclusivamente a la práctica profesional del curling, los equipos suelen competir de forma individual o en representación de un país o región.

Una de las competiciones más renombradas es el World Curling Tour, que enfrenta a equipos de Europa, Norteamérica y Asia en una serie de paradas durante el año. Además, existen torneos nacionales con un muy buen nivel en Canadá, Escocia, Estados Unidos y Suiza, entre otros países.

Curling en España: en ascenso constante

Si bien España no es un país con una fuerte tradición en el curling, su práctica ha crecido de manera significativa desde los años 90. Su presencia en el país se concentra en regiones del norte, principalmente en Cataluña, País Vasco y Aragón, y también en Madrid, donde se encuentra el mayor número de clubes y afiliados.

A diferencia de otros deportes, el curling en España no cuenta con una asociación nacional, sino que su práctica se registra dentro de la Real Federación Española de Deportes de Hielo (RFEDH). En 2023, según datos de dicho organismo, los federados de curling sumaban aproximadamente 150 licencias, que incluyen tanto a deportistas como a entrenadores.

Actualmente, están acreditados un total de 16 clubes oficiales de este deporte en el país, destacando por sus resultados el CH Txurri-Berri (Guipúzcoa, País Vasco) y el Club Hielo Jaca (Huesca, Aragón). Estas asociaciones compiten en la Liga Española de Curling, un torneo con formato de liguilla creado en 2021.

A nivel internacional, España se unió como miembro pleno a la Federación Internacional de Curling en 1999. Con el aumento de la popularidad de este deporte, el país ibérico se ha convertido en un participante frecuente en torneos continentales y globales, alcanzando dos notables medallas de plata en los Mundiales Mixtos de 2018 y 2022, así como un bronce en el Mundial de Dobles Mixtos de 2014. El vizcaíno Sergio Vez se destaca como la máxima figura histórica de la selección española, al haber estado presente en la consecución de las tres preseas.

El curling, sujeto a desafíos económicos

Ciertamente, el deporte de las piedras sobre el hielo ha demostrado ser atractivo para los apasionados de los pasatiempos invernales. Las habilidades y el despliegue táctico de los jugadores lo convierten en una actividad cada vez más interesante, y se estima que, en la actualidad, el número de practicantes supera los 1,5 millones de personas en el mundo.

Sin embargo, el curling enfrenta importantes obstáculos económicos para su mayor difusión. Los altos costos de este deporte, relacionados con la adquisición de los utensilios necesarios (cada piedra cuesta alrededor de 500 euros) y con la edificación y mantenimiento de las pistas de hielo (cada una puede valer decenas de millones de euros), son las principales dificultades para su práctica, especialmente en los países subdesarrollados.

En España, aunque el curling ha experimentado un dinámico crecimiento, también se reflejan con fuerza estos desafíos. La escasa disponibilidad de pistas adecuadas es la principal razón por la que casi la totalidad de los aficionados a este deporte se concentra en algunas de las principales zonas urbanas del país. Por este motivo, se han realizado importantes solicitudes a la Real Federación Española de Deportes de Hielo para que gestione proyectos de construcción de nuevos espacios para el curling. Esto permitiría consolidar su expansión en el país y mejorar la preparación de los atletas españoles de cara a los torneos internacionales.

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